Archive for cuentos de misterio

CLARISA Y EL MISTERIO DE LAS GALLETITAS

 

 

Había una vez una pequeña niña llamada Clarisa, que vivía en un pueblo

muy pequeño en el que todos se conocían.

 

Era una niña de cabello castaño, ojos verdes, con una mirada muy picaresca, y su estatura era acorde a su edad.

.

Clarisa era muy imaginativa y le gustaban muchísimo los misterios.

Tanto así, que cuando pasaba algo extraño en el colegio o en el pueblo, sus amigos acudían a ella para que los ayudara a resolver el caso.

 

Ella enseguida se vestía igual que Sherlock  holmes, ( su detective favorito) y  tomaba una enorme lupa y salía a investigar. Hablaba con la gente del pueblo, estudiaba los movimientos de los presuntos sospechosos, y tomaba un sin fin de anotaciones.

 

Una tarde Clarisa miraba por la ventana de su casa, buscando con la mirada a su peludo gato Tomás.

Su madre no se preocupó , pues Tomás además de ser bandido y escurridizo, era inteligente y siempre volvía a su hogar.

 

Era un día triste y lluvioso, Don Joaquín el malhumorado del pueblo, decidió tomarse un rico y caliente te y para acompañarlo, compró unas sabrosas galletitas.

Preparó el te, la mesa , y cuando se  disponía a sentarse a disfrutar de la merienda ,  sorprendido vio que las sabrosas galletitas no estaban sobre la mesa , solo quedaba el envoltorio.

 

Inmediatamente, salió a quejarse con todo sus vecinos, golpeando las puertas , una por una, en busca de sus galletas. Acusando a los chicos del pueblo de haberlas comido.

 

Todos los del pueblo pensaron en un visitante de paso, ya que en el pueblo todos se conocían y confiaban unos en los otros al punto que nadie cerraba su puerta con llave.

¡ Sería posible! ¿un ladrón! ¿o no? ¿ en un pueblo tan pequeño! No, ¿o si?.
vaya que problema….todos dudaban…

 

Asi que Clarisa se propuso resolver el caso para tranquilizar a sus queridos vecinos.

Pero antes como era muy tarde, como toda niña buena,  se fue a dormir.

Al otro día,  fue al colegio  y de regreso  comenzó a llover y a tronar.

Pensó “ con estas lluvias será mas difícil encontrar alguna pista”.

 

Ya en su casa, Clarisa hizo una lista de los posibles sospechosos, sospechaba de todos, pues pudo haber sido cualquiera, pero los sospechosos principales fueron tres :  Las vecinas de al lado de lo de Don Joaquin , el malhumorado, ya que todas las tarde tomaban te con galletitas mientras jugaban a las cartas,  el señor de la Compañía “MIGAJAS” en busca de una nueva receta para fabricar, o  por último los que todos pensaban …un visitante  que halla pasado por el pueblo la tarde anterior.

 

Debía salir a investigar… su madre la dejó salir solo con “algunas condiciones”, llevar 3 buzos, paraguas, gabardina , 2 pares de medias , botas y regresar a las 19.00 hs en punto.

Fue directo a lo de su vecino , el malhumorado del pueblo, Don Joaquín, abrió la puerta sigilosamente, Don Joaquín , dormía sobre un sillón, camino lentamente y con mucho cuidado, pero golpeó la pata de una mesa sin querer,  cerro los ojos, e hizo silencio, trato de  no respirar… su vecino siguió durmiendo profundamente.

Clarisa abrió los ojos y emprendió la búsqueda, …sobre la mesa estaba la envoltura de las galletas desaparecidas,  leyó lo que estaba escrito en ella y encontró una pista,  las galletas contenían “canela” en la receta.

Bien descartó a las primeras sospechosas.  Las vecinas que tomaban el te y jugaban a las cartas,  eran las tres alérgicas a la “canela”.

 

Bien quedaban 2 sospechosos,  busco y busco y lo único que encontró fue un zapato roto,  era número 42 ,  desanimada se sentó en una silla al recordar que el señor de la Compañía “MIGAJAS”  tenía un pie mas pequeño , tal vez un 38 o 39…lo mas seguro que ese zapato fuera del mismo Don Joaquin,  volvió a tomar el zapato y lo  examinó detenidamente con su lupa.

De pronto quedó paralizada,  el zapato tenían un montón de rasguños , jurarían que parecían los rasguños de un….gato…miro más y …allí estaba la principal prueba del delito….una enorme bola de pelos….de pelos de gato. ¡DE gato!!

Salio corriendo para su casa, casi sin aliento se acercó a la canasta donde dormía placidamente Tomás y allí  encontró un montón de migas de galletas sabor canela… y restos del envoltorio de las galletas que el día anterior habían desaparecido de la mesa de su querido vecino , Don Joaquín, el malhumorado del pueblo…

Y  Colorín,  colorado  el cuento  policíaco  se ha acabado!

 

Maria Noel Bonjour – 1 de liceo

Dejar un comentario

una historia entre tantas

 Por donde empiezo… había una vez, no, no, así no,

 Debo organizar mis ideas y evitar saltearme partes importantes , así que veamos como sale:

Primero les contaré  algo sobre mi , Generalmente yo era una persona común, pero ese era el problema,  era demasiado común y en los momentos de contar historias jamás tenía (o recordaba) ninguna.

Y si alguna vez, ocurría esa excepción, no era nada interesante, hasta que algo lo cambio.  

 

todo comenzó cuando murió mi tío Frank.

Yo  cada vez que recibía un consejo de mi padre, al  ver que yo no entendía decía melancólicamente: -“él los explicaba tan bien !”  o  “a él siempre se le comprendía”

Y de vez en cuando: -”como lo extraño!…”.

 A mi padre siempre le costó superar aquella pérdida,  Mi padre se culpaba por los momentos  que de chico había peleado con su hermano.

En especial,  siempre recordó un momento en el que se pelearon por algo y lo rompieron, se gritaron y pasaron un mal rato.

 

Y en cuanto a mi,  nunca lo  conocì,  murió antes de que yo naciera, de una enfermedad rara.

 El parecía  haber sido una buena persona por lo que me contaba mi padre. Yo   jamás lo vi en ninguna foto. Mi  padre las enterró junto a el, al fallecer.

 

Me pareció una decisión buena, ya que la muerte de  Frank fue un gran golpe para el y toda la familia..

Yo siempre necesitaba algún consejo pero algunas veces,  (para no entristecer a papá)  

 Me las arreglaba sola, al fin y al cabo, es mejor no depender tanto de los demás

 

Un día (entre varios), subí al ómnibus y me senté junto a una persona de 35 o 40 años,(por ahí andaba), cerca de la puerta del ómnibus. Odio ese lugar porque al abrirse la puerta se te vuelan las cosas y eso fue justo lo que le paso al que se encontraba a mi derecha. Volaron papeles con  imágenes , El, apuradamente los juntó, olvidándose, como cualquier apurado de algo, en este caso una lamina o algo así ,

Yo se la recogí  rápidamente, pero al intentar  dársela ya no estaba  (¡que apurado!),

 -“Se te a caído algo chiquilla “_dijo el chofer-”pues si es así apúrate que ya vamos a arrancar”.

Luego de sentarme nuevamente, le consulte a una señora si conocía a aquella “rara” persona  (un nuevo nombre  para el apurado desconocido) ella me dijo:- “yo no he visto a nadie, corazón” .

No me  sorprendió pues aquella mujer tenia unos 70 y algo de años ha esa edad las personas  están  en otra.

En  fin,  yo ni mire la lámina , sólo la coloqué en mi bolsillo y seguí con mis cosas.

 

en el liceo la profesora se retrasó y entre uno que otro grito,como: “somos libres” le eché un vistazo a la lámina.

Era vieja y se encontraba a medias.

No logré distinguir que era,  porque estaba manchada con salsa o algo así.

De repente escucho que  viene la profe, evidentemente no quedó tiempo para seguir cuestionándome, guardé la lámina  hasta la ocasión siguiente.

 

Al terminar la clase llegó el momento de salir y como de costumbre me fuí  en el ómnibus a casa.

 Al llegar, le mostré a mi padre la lámina con el dibujo borroso- El la miró y me dijo – “ ni idea de lo que es “ .

 

al día siguiente  volví a ver al  “raro” ,” olvidado”, “apurado”  ,etc.

Se encontraba caminando comúnmente,  lo cual me obligó a sospechar,

 Si a mi se me perdiera algo me preocuparía  y  él no tenía aspecto de nada parecido.

Me acerqué y le dije-”Ayer  en el ómnibus se te cayó  esto . Sin embargo no te veo muy preocupado”. El sin cambiar su humor y con la misma cara miró la lámina y me  dijo  -”uno disfruta más algo cuando lo comparte que cuando se lo queda para sí”.

Yo miré la foto y pensé  – ”éste es peor que mi padre” y cuando alcé la cabeza para preguntarle a que se refería,  ya no se encontraba allí.

 

Cuando volví a casa, le conté a mi padre lo sucedido.

       “ y el no te ha contestado  nada ?”- dijo mi padre

       ”si ,pero no le entendí”_ contesté

       ”y que te ha dicho?- volvió ha interrogarme papá.

Al  repetirle la frase que aquel extrañó me dijo antes de volver a desaparecer,  mí padre  soltó una (o dos) lágrimas, tomó la lámina subió a su cuarto y volvió con otro pedazo.

Los unió, y luego exclamó- ”es un auto!”-dijo llorando– “la tonta pelea!”.

 

Por primera vez logré comprender a mi padre, porque al juntar la lámina , detrás bien prolijo y en cursiva decía: -”uno disfruta más algo cuando lo comparte que cuando se lo queda para sí”.

 

“PAPA SIEMPRE TUVO RAZON,  FRANK EXPLICABA LAS COSAS TAN BIEN QUE TE OBLIGABA A COMPRENDERLO”

 

 

 ganador de dos concursos de literatura en la Mennais

Dejar un comentario